El canciller Pablo Quirno defendió la política que lleva adelante el Gobierno argentino en torno a las Islas Malvinas y rechazó que las recientes medidas hayan surgido a partir de las declaraciones de Donald Trump o de la polémica por una bandera exhibida durante el Mundial. Según explicó, la estrategia oficial forma parte de un trabajo diplomático que comenzó con anterioridad.
Quirno sostuvo que la Cancillería viene desarrollando una agenda específica para fortalecer el reclamo argentino de soberanía y aumentar la presión sobre las empresas que participan en actividades económicas en la zona sin autorización del país. En ese marco, destacó las medidas anunciadas por Javier Milei durante la cadena nacional dedicada a Malvinas.
El funcionario también puso el foco en el proyecto petrolero Sea Lion y remarcó que el Gobierno considera ilegítimas las licencias otorgadas por las autoridades británicas en las islas. Por ese motivo, la administración nacional busca endurecer las sanciones contra las compañías involucradas y limitar su capacidad de operar o acceder a beneficios dentro de la Argentina.
Quirno insistió en que el reclamo continuará por la vía diplomática y negó que exista un cambio improvisado en la postura oficial. Aseguró que la estrategia busca combinar acciones legales, económicas y políticas para reforzar la posición argentina en el Atlántico Sur y sumar respaldo internacional.
Desde el Gobierno consideran que las nuevas medidas forman parte de una política de largo plazo orientada a sostener el reclamo de soberanía y proteger los recursos naturales de la región.

